Lechuga de Medina

la auténtica lechuga de verano

Los veranos templados y las marcadas diferencias de temperatura entre el día y la noche constituyen un microclima ideal para el cultivo de la lechuga. Los suelos frescos, fértiles y profundos de los valles y vegas del norte de Burgos, y el cuidado de los hortelanos hacen que la lechuga se haya ganado un puesto de privilegio entre los productos agroalimentarios de Castilla y León, siendo la única en todo el país con marca de calidad.
Aunque el ámbito de la marca es toda la comarca de las Merindades, es el corredor Villarcayo – Medina de Pomar – Trespaderne – Frías, el que alberga la mayor parte de las plantaciones e invernaderos acogidos a la certificación de calidad.

El sabor de Las Merindades

La Lechuga de Medina se adapta perfectamente a los suelos y al clima de la zona de producción, consiguiendo una presencia física y un sabor inigualables.
La “Lechuga de Medina” se cultiva en invernadero durante todo el año, y al aire libre entre los meses de marzo a noviembre. Contempla dos tipos: “batavia” y «hoja de roble».
La variedad «Batavia»: Sus hojas son ligeramente rizadas, con nervios marcados, su color verde y brillante y su forma arrepollada. La variedad «Hoja de Roble»: Sus hojas son de diferentes tamaños y formas irregulares, tiene sabor suave y textura lisa, su color va desde el verde hasta el morado.

Además de todas estas características, su frescura, turgencia, y sabor hacen de ellas un manjar y les confieren la categoría de protagonistas en la mesa.

Marca de Garantía

Gracias a las peculiaridades de la lechuga cultivada en la zona, la Junta de Castilla y León a través del ITACyL la ha incluido entre las figuras de calidad reconocida a través de la M. G. “Lechuga de Medina”.
Así solo las lechugas cultivadas, conservadas y envasadas cumpliendo los requisitos y normas establecidos en el Reglamento de Uso y sometidas al control e inspección de los técnicos de la marca, pueden ser etiquetadas con el distintivo de calidad. Además una entidad certificadora y la propia Junta de Castilla y León auditan todo el sistema para comprobar los criterios de calidad y trazabilidad establecidos.
Los análisis físico-químicos y organolépticos, completan un proceso de control que asegura al consumidor el origen y calidad de la “Lechuga de Medina”.